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Capítulo 1

                           - Hola, Triz.

                             ¿Nos encontramos?-. 

                  - Hola Lux, sí, me parece bárbaro -. Contesta del otro lado de la línea, Triz -muy entusiasmada por la propuesta de su amiga- mientras apura completar su trabajo como secretaria del Presidente de una Financiera ubicada en la 5ta. Avenida - al sur del  Central Park - en la ciudad de Nueva York.

                   - ¿Lux?, a las cuatro en la Agencia  -. La agencia es de publicidad y  está a metros de la esquina de Broadway y la 7ma. Avenida, donde Lux trabaja como modelo desde hace unos meses.

                   - Te espero, besitos -. Contesta cerrando su celular.

                   Lux tiene veintiún años y sus pómulos  elevados enmarcan una mirada clara y distinguida, su pelo ondulado - rubio muy claro - se posa muy suavemente sobre sus hombros, sus pechos están erguidos y sus piernas son largas y bien torneadas.

                   Rato más tarde...

                   - ¡Triz!, ¿dónde estás?, ¡llámame!, son las cinco de la tarde -. Le deja como mensaje a su amiga. Quince minutos después:

                   - Lux, estoy llegando, espérame en la puerta.

                   - Bien, te espero -.  Se instala en un lugar bien visible - cerca de la puerta de la agencia - para que la vea.

                        - ¡Lux!, ¡Lux! -. La llama Triz desde un taxi estacionado junto a la acera, invitándola a subir.

                   - ¿Por qué tardaste tanto?-. Inquiere Lux a su amiga quien la saluda con un beso.

                   -  Después te cuento, ¿ qué te parece si vamos a Ye-Yé?, estamos cerca -. Contesta Triz rápidamente y le indica al chofer la dirección del restaurante.

                   - Bien -. Le contesta Lux a su amiga que tiene veinte años y está casada desde hace seis meses con Nicoletto.  

                          - Le pago -. Dice Lux y da tres dólares al taxista. 

                     Ahora cuéntame todo -. Implora a su amiga mientras busca un lugar apartado para poder conversar con más intimidad.

                   - ¿Qué quieres tomar?.

                   - Una gaseosa light -. Indica Lux al camarero.

                     ¿Cuál puede ser?

                   - ¡Coca-cola! o ¡Pepsi-cola! -.Responde el camarero.  

                   - Pepsi-cola -. Solicita Lux.

                   - Coca-cola -.Indica Triz.

                   Se conocieron hace un año en un gimnasio, enseguida notaron que tenían mucha afinidad y que vivían muy cerca una de otra - sobre la Avenida de las América  a dos manzanas del Central Park - Lux sabía que su amiga tenía que contarle algo muy especial porque desde hacía dos días quería  charlar en lugar de invitarla para hacerse cortes de pelos originales o comprar ropa atrevidísima, en el barrio de Upper Midtown donde la elegancia y el lujo de Nueva York se reflejan plenamente.

                   - ¿Qué te pasó? -. Pregunta Lux  

                   - El teléfono no paraba de sonar, ¡discúlpame! 

                     ¡Además!... Como te he contado, me casé con Nicoletto porque fue el primer hombre que conocí en mi vida cuando egresé del internado donde hice la preparatoria y porque lo quiero un montón. 

                     También porque era halloween cuando lo vi por primera vez -

                   - ¿Un día cómo hoy? -Pregunta sorprendida  Lux.

                   - Sí, fue hace un año -. Contesta pensativa Triz que tiene el pelo rubio claro del color de la arena de las playas del caribe y la mirada transparente como el mar que las circunda - es  simplemente hermosa -  tiene una piel perfecta, alta, pero no demasiado, y la silueta es espléndida: pechos altos y firmes, una cintura delgada que hace pensar que uno pude abarcarla  entera con las manos  ( además dan ganas de hacerlo ), lindas caderas, buenas piernas, cara hermosa, sexy, y rasgos armoniosos, ni siquiera tiene un diente fuera de lugar. 

                    Necesito fascinarme, quitar la dimensión temporal  de lo cotidiano, necesito comprender que todo simplemente, es, y, ¡así!, olvidar la angustia y   saber que nunca aburriré a  Nicoletto  infinitamente feliz desviviéndose, cada día, por mí.                        

                  - Caminemos -. Sugiere Lux.  

                    -Sí, nos hará bien -. Responde, aún pensativa, Triz. 

 

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