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Capítulo 4
- Te quedan realmente excelentes, podríamos cenar afuera para brindar por nuestro aniversario, porque eres afortunada al haberlos visto primero que cualquier otra distinguida dama de esta ciudad y por el artesano que supo darles tanta distinción con sus manos.
- Me parece una buena idea -. Asiente encantada Triz mientras observa desde todos los ángulos - ante un gran espejo de obsidiana - cómo le quedan los zapatos con distintos vestidos que prolijamente va dejando sobre la cama. Se decide para la ocasión por uno de muselina negra, por una cartera también negra con detalles color carmesí como los del cuello de su vestido y el color de sus medias, selecciona un collar de perlas negras con reflejos rojizos y perfume - de fragancia floral - de Giorgio Armani. Sí, ahí está Gala moviendo rítmicamente su cola y tratando de alcanzar el collar de perlas negras sobre una mesa de ébano junto a Triz, por supuesto, ella está descalza y los zapatos - lejos - en un extremo de la habitación. Nicoletto - de cabello entrecano corto y piel bronceada - un metro ochenta de estatura y contextura delgada se decide por un traje liviano de tafetán oscuro pálido con rayas amarillas muy finas, una camisa de tela de lino color violado como sus medias y una corbata de seda color crema a tono con sus zapatos de manufactura italiana.
-¡Qué emocionante!, Scorpion está decorado para esta noche que es muy especial -. Exclama Triz al ver el restaurante - ubicado sobre la 5ta. Avenida a metros de la calle 42 - decorado con calabazas huecas caladas - cual símil de un rostro - con velas dentro para celebrar "La Noche de las Brujas".
-¿Nos ubica en un lugar apartado de la pista de baile? - Pregunta y ordena, Nicoletto, al maitre del restaurante quien asiente con una leve inclinación de cabeza y se dirige a una mesa relativamente alejada junto al hogar.
-¡Cenamos lo mismo!
-Sí - Responde Triz con cierta picardía y ordena :
¡Nero!, lo de hace un año.
-¿Perdón?, ¡no comprendo su pedido señora! - Inquiere sorprendido el camarero aunque sin perder su natural cordialidad.
-¡Sí!, lo recuerdo, vine aquí con el señor que ahora es mi esposo y usted nos recomendó huevos de esturión mantenidos en salmuera acompañados con vino tinto añejado y café irlandés primitivo, ¡queremos lo mismo!
-Es un placer volverlos a ver - Respondió conmovido Nero y se retiró a cumplir con el pedido, mientras Nicoletto observaba los preparativos de la fiesta de disfraces conocida mundialmente como la Danza de la Muerte.
-Querida siento que algo se mueve bajo la mesa -
-Miremos los dos juntos -
-¡Me faltan los zapatos!, ¡estoy descalza!- Triz perpleja le dice a su esposo que la mira sorprendido y quien regresa a mirar nuevamente bajo la mesa para percatarse definitivamente que es cierto, han desaparecido.
-Mantengámonos tranquilos hasta que venga Nero, con la ayuda de él seguramente esta situación se va aclarar - Reflexiona en voz alta Nicoletto, Triz asintió mientras le toma fuerte la mano, de pronto estalla un griterío infernal - un enorme gato negro los observa con mirada de bribón desde una mesa desocupada cerca de la entrada del restaurante - el maitre espera a Nero, apuesta que él entiende del tema y sabrá resolver la situación con calma, nada de esto sucede pues al entrar con la bandeja - con los esturiones y el vino tinto - enarbolada en su brazo derecho, el moreno gritó - a los cuatro rincones - con toda la fuerza de sus pulmones:
-¡Por favor!, ¡conjuren la maldición!, ¡conjuren la maldición - Como un comandante de tropas que ha sido sorprendido por el enemigo Nero se pone al frente de sus colega y de los trescientos comensales de Scorpion, pero en lugar de avanzar para atacar a un presunto enemigo sin soltar la bandeja que mantiene en su brazo derecho como si fuere un estandarte ordena:
-¡Rápido!, ¡rápido!, ¡rápido! todos hagan siete pasos hacia atrás -
-¡Comencemos! Dice Triz y ejecuta la orden junto a su marido con cierto alivio pues la enorme batahola que origina la presencia del gato más el alboroto de la gente por seguir las ordenes de Nero y así conjurar la mala suerte que ha caído sobre la cabeza de cada uno de ellos aleja la posibilidad de que se percaten que está descalza - esto no dura mucho - pues concluido los pases mágicos constatan que el gato negro ha desaparecido y Nicoletto abrazando muy fuerte a su mujer le dice al oído:
-¡Amor!, los zapatos han regresado, ¡tus pies lucen maravillosos!
- Que tengan una velada inolvidable - Así se expresa Nero luego de servirles cuidadosamente los esturiones y - después de dejarles probar un sorbo - el vino tinto en sus copas de cristal. Los ventanales del Scorpion - en el piso 82 - dejan ver una noche de estrellas plateadas, serena, fría, con una enorme luna anaranjada que asoma en el horizonte y ambienta un clima ideal para el recuerdo de buenos momentos, así lo entienden nuestros amigos que conversan apaciblemente mientras dan cuenta de la cena, en tanto otros que están disfrazados de brujas medievales y de diablos se preparan para la Danza de la Muerte que iniciarán a la media noche, pero más allá se está formado un corrillo - muy bullanguero - de chicas y muchachos que se toman de la cintura mirando hacia afuera, adentro - oculto por la cerca humana - un joven se ha desnudado totalmente para volverse a vestir con sus mismas prendas al revés.
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Exp. 456125